La Organización de las Naciones Unidas (ONU) concretó que los gobiernos del mundo tienen que respetar y proteger los derechos de la libertad de expresión y prensa, libertad de información, asociación y reunión ante la pandemia de la COVID-19.

Entre las preocupaciones del ente internacional, cabe citar las siguientes:

  • Distintas medidas para controlar la circulación de información y reprimir la libertad de expresión y la libertad de prensa en un contexto donde ya se está reduciendo el espacio cívico;
  • El arresto, la detención, el enjuiciamiento o la persecución de opositores políticos, periodistas, personal médico y de salud, activistas y otros por supuesta difusión de “noticias falsas”;
  • La ciberpolicía agresiva y una mayor vigilancia en línea;
  • El aplazamiento de las elecciones, que plantea graves problemas constitucionales en algunos casos y puede provocar un aumento de las tensiones.

La ONU agregó que la crisis plantea la cuestión de cuál es la mejor manera de contrarrestar el discurso perjudicial y proteger al mismo tiempo la libertad de expresión. Los intentos generalizados de eliminar la información errónea o la desinformación pueden dar lugar a la censura intencionada o no, que socava la confianza. La respuesta más eficaz es la información precisa, clara y fáctica de fuentes en las que la gente confía. 

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