Las autoridades de Papúa Nueva Guinea obligan a colocar dispositivos de rastreo GPS en el tobillo de los trabajadores extranjeros, principalmente de China, durante el período de cuarentena al entrar al país como medida para tratar de controlar la propagación de la COVID-19.

En Papúa todos los pasajeros provenientes del extranjero deben presentar un documento que certifique que dieron negativo en las pruebas para detectar la COVID-19 y deben someterse a una cuarentena de entre siete y 14 días.

La nación, de ocho millones de habitantes, acumula desde el inicio de la pandemia 578 casos de la COVID-19, alrededor del 60% concentrados en Port Moresby (capital), incluidos siete fallecidos.

Sin embargo, las autoridades de este empobrecido país de Oceanía temen que la cifra sea mayor dado a que los pobladores de las zonas regionales y remotas tienen escaso acceso a las pruebas para detectar al nuevo coronavirus.

EFE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *