Bélgica, uno de los países que más está sufriendo actualmente la segunda ola de la COVID-19, ha endurecido aún más sus medidas para luchar contra la pandemia.

El Gobierno quiere limitar al máximo las reuniones sociales y ha prohibido la asistencias de aficionados a eventos deportivos, ha limitado el número de personas en espacios culturales y ha cerrado parques temáticos.

Estas medidas se unen a las ya decretadas como el cierre de bares y restaurantes y el toque de queda nocturno.

Este jueves Bélgica alcanzó un nuevo pico de casos diario con 10.500 positivos. A pesar de las cifras, de momento el Ejecutivo ha descartado un confinamiento total como en marzo para evitar más problemas económicos.

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