Para nadie es un secreto que la actividad turística se ha reducido drásticamente desde que inició la pandemia del coronavirus. Las restricciones de movilidad han provocado que numerosas ciudades hayan perdido su principal fuente de ingresos, pese a la masificación de visitantes que en muchos casos conlleva.

Uno de esos territorios afectados ha sido Venecia. Pero la urbe italiana también ha destacado por mostrar ejemplos de comportamientos incorrectos de los viajeros: se les podía ver nadando en los canales, sentados en medio de las calles a comer o incluso reteniendo a trabajadores locales como rehenes.

Ser un símbolo de los turistas que se portan mal ha provocado que la ciudad haya decidido comenzar a cobrar a los excursionistas una tarifa de entrada, tal y como informa CNN. El objetivo principal de esta medida es detener el “turismo de fuga”, que mueve unos 30 millones de personas al año.

A partir del 1 de enero de 2022

Este sistema debía introducirse este verano, pero se pospuso indefinidamente debido al desplome de visitantes a causa de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Pero ahora, las autoridades de la ciudad han confirmado que la tarifa para cualquier persona que entre en Venecia sin reserva nocturna comenzará el 1 de enero de 2022.

Así lo anunció Michel Zuin, concejala responsable de Economía: “Ante la situación actual en torno a la pandemia de la COVID-19, hemos decidido hacer un gesto importante en cuanto a la óptica de querer incentivar el regreso de los turistas”.

La ciudad, cuya economía se basa principalmente en el turismo, ha sufrido enormemente durante la pandemia, con el cierre de gran cantidad de tiendas y restaurantes. Los residentes están desesperados para que regresen los viajeros, pero otros ven esta pausa forzosa como una gran oportunidad para mejorar el turismo.

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