El primer ministro británico, Boris Johnson, defendió su plan de restricciones de tres niveles para contener la COVID-19 al afirmar que el Reino Unido no puede “relajarse” a la espera de que llegue la vacuna.

Johnson abrió el debate en la Cámara de los Comunes (baja) antes de que los diputados voten hoy las distintas estricciones que se aplicarán en Inglaterra a partir de este miércoles, una vez que termine esta medianoche el confinamiento impuesto el 5 de noviembre.

En su declaración, el primer ministro conservador insistió en que la población “no puede permitirse relajarse” hasta que una vacuna reciba la aprobación de los reguladores.

“Tenemos que ser realistas y aceptar que esta vacuna no está aquí todavía, ninguna vacuna y, si bien todas las señales son prometedoras y casi todos los científicos con los que he hablado están de acuerdo en que el progreso seguramente llegará, no tenemos todavía una que haya obtenido la aprobación de los reguladores”.

El virus “no ha sido erradicado”, subrayó Johnson, y destacó que las restricciones aplicadas hasta ahora han evitado que la Sanidad pública (NHS, en inglés) se viera saturada y se pudiera reducir el R, el número reproductivo de la enfermedad que indica a cuánta gente puede contagiar una persona infectada de COVID-10.

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