La Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP) anunció este jueves que se van a suspender y aplazar las celebraciones de bautizos, bodas y confirmaciones durante el confinamiento, pero se mantendrán las ceremonias fúnebres y las misas. 

El anuncio llega un día después de que el Gobierno de Portugal, país fuertemente católico, aprobase un nuevo confinamiento general a partir de este viernes, en el que, no obstante, están permitidas las ceremonias religiosas bajo el cumplimiento de reglas sanitarias.

Portugal superó ayer el medio millón de casos de COVID-19, en una jornada en la que se notificaron 10.556 contagios y 156 fallecidos, nuevos máximos de toda la pandemia. El país, con 10 millones de habitantes, acumula 8.236 muertos y afronta una situación muy complicada en los hospitales, donde Sanidad ha ordenado que se suspendan todas las cirugías de prioridad normal o prioritaria siempre que no impliquen un riesgo para el enfermo.

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