El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, ha planteado la posibilidad de relajar los requisitos de pruebas y por tanto los costes para quienes lleguen a territorio británico procedentes de países de bajo riesgo, con vistas a una progresiva reapertura de fronteras que el Gobierno sitúa provisionalmente el 17 de mayo.

Esa es la fecha marcada en el calendario para la posible reanudación de los viajes no esenciales al extranjero y, aunque Johnson ha evitado dar nada por cerrado, ha asegurado que “no renuncia” a cumplir dicha meta si las condiciones no empeoran drásticamente en el próximo mes.

El nuevo sistema de colores que prepara Reino Unido, según el cual los países serían catalogados en función de la prevalencia del virus en los diferentes territorios, abre la puerta también a nuevas opciones en cuanto a criterios de entrada.

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