India, segundo país más afectado por el COVID-19 después de Estados Unidos, afronta una grave crisis sanitaria con más de 2.000 muertos y cerca de 300.000 nuevos contagios en las últimas 24 horas, y una penuria de tratamientos y suministro de oxígeno.

El segundo país más poblado del planeta, con 1.300 millones de habitantes, acumula 15,6 millones de contagios y 182.000 muertos desde el inicio de la pandemia. Y en la última jornada se registraron 295.000 casos y 2.023 fallecidos, según indicó el ministerio de Salud.

El primer ministro Narendra Modi, en un mensaje televisado, reconoció que India libraba “una vez más una gran batalla (…) La situación estaba bajo control hace unas semanas y la segunda ola llegó como un huracán”, agregó. Este recrudecimiento con cerca de 3,5 millones de nuevos infectados desde principios de abril es imputada en especial a una “doble mutación” del virus.

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