La federación de minoristas británicos instó al gobierno a flexibilizar las normas que imponen cuarentenas a los casos de contacto con personas infectadas por el coronavirus, que amenazan el abastecimiento de los supermercados dada la disparada de contagios en el Reino Unido.

Es una epidemia dentro de la pandemia, apodada “pingdemic” por los británicos, en un juego de palabras entre “ping” (recibir una notificación) y “epidemic”.

El número de nuevos positivos en el país se disparó en las últimas semanas, rozando los 50.000 diarios, por lo que cientos de miles de casos de contacto se han visto obligados a aislarse, dejando sin efectivos a numerosos sectores económicos, desde el transporte hasta la distribución de alimentos.

En las portadas de casi toda la prensa británica hay fotos de estantes de supermercados vacíos. “Esta ‘pingdemia’ acentúa la presión sobre la capacidad de los minoristas para mantener los horarios de apertura y reabastecerse los comercios“, alertó Andrew Opie, director de la federación de minoristas British Retail Consortium.

Varias cadenas de supermercados, así como la asociación de productores de carne y los transportistas, también denunciaron la escasez de mano de obra, una parte de la cual se vio obligada a hacer cuarentenas.

El gobierno prometió eximir a ciertos trabajadores esenciales del requisito de respetar diez días de aislamiento, siempre que hayan recibido las dos dosis de la vacuna o den negativo a los tests de COVID-19.

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